Caña flecha

Por Artesanías de Colombia S.A. - CENDAR

El campesino le da varios usos: el tallo, una vez a florecido la planta, se emplea para cercar las casas; la espiga de la inflorescencia, para flechas de pescar; la panoja, como elemento ornamental casero al natural o teñida de vivos colores; de las hojas, se aprovecha la nervadura central para obtener la fibra para la trenza del sombrero; y el bagazo, se les da como forraje a las bestias cuando escasea el pasto, algunos le atribuyen cualidades medicinales diuréticas.

Obtención de la materia prima

se toman las hojas de mayor longitud, de textura homogénea y en mejor desarrollo. La nervadura central se aísla del resto del limbo mediante el proceso de 'raspado', acto que se lleva a cabo utilizando un cuchillo que se presiona sobre la nervadura en una banda de cuero sujeta a la parte anteroinferior del muslo del artesano. Tomando la nervadura con la mano izquierda y el cuchillo con la mano derecha, se hace pasar tantas veces como sean necesarias, hasta que la sustancia carnosa desaparezca y quede la fibra limpia.

Proceso de tinturado

Las nervaduras raspadas se seleccionan entre las que tienen algún pigmento y las que están completamente limpias. Las que tienen pigmento se someten a teñido para conformar los pares en blanco y negro con los cuales se elaborará la trenza.

Las fibras que tienen vetas o pigmentos se sumergen durante tres días en un 'barro' que se ha seleccionado de terrenos sedimentarios ricos en sustancias alcalinas, con un Ph de ocho a nueve.

Después se lavan para que salga el limo sobrante y toman un color oscuro, a causa de  la sal mordiente; luego se llevan a cocinar en una olla de cerámica con hojas de leguminosas, preferiblemente, o de otras ricas en grupos cromóforos que acentúen el color, entre ellas, la jagua, el dividivi, la bija y la cascara de plátano.

El procedimiento se repite hasta que la fibra haya tomado un color negro brillante o se acomode a la calidad del sombrero que se va a trenzar. Las fibras de calidad se someten a una cocción con cogollos de 'caña agria' para que blanqueen y se secan al sol.

Ancho de la fibra

El ancho de la fibra para trenzar se determina en el momento de iniciar la labor y puede estar entre 1,2 y 1,7 centímetros; la fibra base tiene un ancho hasta de un centímetro, que luego se 'ripia' con un cuchillo o con la uña del pulgar en anchos de 1 a 2 milimetros, según se vaya a trenzar un sombrero fino u ordinario. Las fibras de un milimetro se usan para sombreros finos y las anchas para los ordinarios.

En Colombia

Córdoba y Sucre:

El resguardo de San Andrés de Sotavento, en los departamentos de Córdoba y Sucre, en el Caribe colombiano, está integrado por cerca de diez mil indígenas zenúes, quienes en su mayoría se dedican a la artesanía en caña flecha. Los principales centros de producción y comercialización además del mencionado resguardo son Tuchin, San Antonio de Palmito y Sampués.

Del total de la población de artesanos, son las  mujeres quienes trenzan a mano la caña flecha, cotejando fibras blancas y negras. Esta oposición de color y su contraste simbólico estructuran el diseño en formas y tejidos. La estructura geométrica de la trenza de caña flecha, la habilidad para trenzar hasta 21 fibras simultáneamente, su contraste, textura y acabados hacen del tejido zenú una propuesta más de comunicación cultural que una simple oferta de consumo.

La artesanía constituye el más importante ingreso económico para esta comunidad y comprende desde la extracción de fibras hasta su trenzado y costura, pasando por el raspado, ripiado, blanqueado al sol y tinturado en negro con barro y tintes naturales extraídos de plantas.

El producto emblemático es el llamado sombrero vueltiao que con su trenzado circular, expresa la concepción de unidad del universo y su devenir eterno. Sus pintas representan identidades totémicas de antiguos clanes familiares.

Con esta fibra natural también se elaboran sombreros, bolsos, billeteras, pulseras, anillos, diademas, pendientes, correas, tapetes y muchas artesanías más.

Artesanías de Colombia apoya desde inicios de la década del setenta el rescate y diversificación de la artesanía zenú, que ha alcanzado niveles destacados de desarrollo y hoy exhibe una amplia gama de productos.

Actualmente trabaja en el fortalecimiento de la cadena productiva de la caña flecha con propuestas de asociatividad, capacitación empresarial, mejoramiento tecnológico, diseño de productos, planes de manejo sostenible del recurso natural y comercialización, beneficiando a una gran cantidad de artesanos.

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