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Colombia Artesanal: La Chamba, tradición ancestral

Por Sistema de Información para la Artesanía Siart Friday, November 20, 2015

Al suroriente de El Guamo en el Tolima, existe un territorio en el que la magia del barro y los colores se combinan para dar vida a una cerámica llena de historia: Bienvenidos a La Chamba.

La Chamba - Tolima
La Chamba - Tolima - Imagen: Artesanías de Colombia

Luego de presentar lo mejor de la cerámica de Ráquira y de El Carmen de Viboral, nuestra serie Colombia Artesanal llega al departamento del Tolima para dar a conocer un territorio en el que sus artesanos se caracterizan por el talento y la habilidad que llevan en su alma y sus manos, para materializar y plasmar su esencia en cada objeto de cerámica.

La vereda de La Chamba es uno de los centros cerámicos más reconocidos del país. Está ubicada en el departamento del Tolima a 10 km del casco urbano y a 14 km de El Espinal. Su economía está basada en la producción agropecuaria y la elaboración de artesanías es llevada a cabo por más del 85% de su población.

Desde hace más de trescientos años los pobladores de este corregimiento se han dedicado a la alfarería y sus conocimientos han pasado de generación en generación, hasta convertir en tradición el trabajo del barro y la creación de piezas que llevan consigo la historia y la cultura de una región típicamente artesanal.  

Los primeros pueblos que habitaron el valle del río Magdalena fueron los Poinco o Yaporogo de la cultura Pijao. Ellos elaboraban piezas en cerámica como múcuras y recipientes, con fines utilitarios y ceremoniales. Por esta razón, a comienzos del siglo XX la cerámica de La Chamba tenía las características de esta cultura indígena.

Con el paso de los años y por hechos históricos como el de la conquista española, la cerámica de La Chamba comenzó a transformarse hasta el punto en el que algunos elementos simbólicos indígenas desaparecieron, pero, las formas de las piezas y la utilización de la técnica de engobe con barro rojo fueron acogidas y conservadas hasta el día de hoy.

Hacia el año de 1937 la cerámica de La Chamba empieza tener un reconocimiento a nivel nacional. Son los artesanos quienes elaboran las ollas, platos y demás objetos que se comienzan a utilizar en diferentes regiones del país para hacer sus comidas típicas.  

Esto se debe en primera instancia a la apertura de la carretera entre este corregimiento y El Espinal, lo que lleva también a que los artesanos continúen desarrollando nuevas técnicas como el ahumado y la creación de nuevos objetos artesanales.

El auge del desarrollo de las piezas de cerámica de La Chamba y la motivación de los artesanos por seguir diferenciándose en el país entero con sus creaciones, lleva a que se instaure en el año de 1972 la Institución Educativa Técnica La Chamba, a fin de que los niños y los jóvenes reciban formación especializada en producción artesanal. 

De igual forma, por medio del Centro Artesanal de La Chamba creado por Artesanías de Colombia en el año de 1970, y la creación de la Cooperativa Artesanal de la Chamba, los artesanos obtuvieron más apoyo para continuar fortaleciendo su oficio y hacerlo único en el país.

Artífices de una tradición

La tradición cerámica de La Chamba no podría existir sin aquellos artesanos que le han puesto el alma, la vida y el corazón a cada pieza artesanal que proviene de esta bella tierra y que con sus manos mantienen viva una tradición que los ha llevado a ser reconocidos en todo país.

La elaboración de la cerámica en La Chamba está ligada principalmente a las mujeres. Son ellas quienes con sus manos comienzan a darle vida al barro, que previamente ha sido conseguido y preparado por los hombres de la región. Cabe destacar, que ellos también elaboran piezas de cerámica pero en menor proporción que las artesanas.

Dentro de las artesanas y artesanos se destacan: Ana María Cabezas, Gilma Barreto y Rosa Barreto por guiar el desarrollo de la producción artesanal en La Chamba; el maestro Eduardo Sandoval Valdés que retrata en sus objetos artesanales la cultura y la tradición del Tolima; y artesanos como Luz Mariel, Óscar Uriel Rodríguez y Astrid Betancourt que han dejado en alto el nombre de La Chamba gracias a la presencia de sus artesanías en diferentes espacios internacionales.

Nombres como Fanny Torrijos, Aminta Méndez de Aviléz, Gloria Inés García, María Nelly Guzmán, Iván Avilés y Consuelo Rodríguez, entre otros, son algunos de los más de 1300 artesanos y habitantes de La Chamba que le dan vida a cazuelas, múcuras, ollas y demás objetos que llegan a los hogares colombianos y que por su historia e importancia son consideradas emblemáticas.

Estas piezas llevan guardado el ingenio y la inspiración mágica de artesanos que día tras día se esfuerzan por mostrar lo mejor de sí y por decirle al mundo que su cerámica es un objeto único y tradicional que representa a una tierra que se construye con el barro y se enorgullece de su talento.

Especial realizado por el Sistema de Información para la Artesanía Siart, de Artesanías de Colombia. 

Fuente: Los cuadernos del barro, La Chamba, donde el río pasa entre loza negra y roja, 2014, Ministerio de Cultura, Fundación Tridha.

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April 25, 2017 - Última actualización: April 24, 2017